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RICARDO GALLÉN
Ricardo Gallén, guitarra
Teatro Cómico Principal, Córdoba
7 de julio de 2008. 22:00h
Aforo: tres cuartos de entrada.
Sólo algunas diferencias respecto al año pasado en el repertorio del concierto con el qe Ricardo Gallén volvía a Córdoba: aparte de volver a tocar Ponce (una obra distinta, eso sí), todo salvo Bach (qe, por cierto, también cerraba el concierto del año pasado) eran obras del siglo XX. Claro, qe "siglo XX" en la guitarra es prácticamente sinónimo de "siglo XIX" en el piano u otros instrumentos, pero eso es otra historia.

Abrió el concierto con la "Sonatina" de Berkeley y la "Sonata III" de Ponce fue inmediatamente después. Excesivamente romántica la segunda, qedó un tanto desubicada después del hermoso discurrir armónico de la sonatina de Berkeley. Nada qe objetar a Gallén qe, aunqe ligeramente menos atinado qe en su actuación del año pasado, de todos modos estuvo soberbio (creo qe a él le es imposible ser menos, le sale así) y no dio ni más ni menos qe lo qe estaba escrito. Resulta curiosa su postura a la hora de tocar, con las piernas cruzadas más como un guitarrista flamenco qe clásico: sorprende qe ello no sea impedimento para qe de su guitarra salga ese sonido tan redondo, tan pleno y tan lleno de matices. Su toqe es singular, da vida a la guitarra consiguiendo una gran variedad de timbres qe lo ayudan a expresarse de manera qe el público entienda nota por nota lo qe dice. Y lo qe dice el compositor, claro.

Hacia poco antes de la mitad del concierto vino el momento cumbre, algo qe en aqel momento consideré glorioso y aún días después pienso como digno de figurar en los anales de la interpretación guitarrística: la "Sonata" de Brouwer sonó de cabo a rabo como dios. Cristalina en los momentos delicados, decidida en los momentos resbaladizos. Un movimiento de genio, otro de belleza en estado puro... Me estaba volviendo loco y la sonata estaba aún por la mitad: la "toccata", el tercer movimiento, fue tremendamente furiosa, al límite de lo "imposible de tocar así de rápido en la guitarra". No me puedo creer qe además Gallén haga todo eso sin hacer ni un gesto brusco, con el rostro plácidamente reposado, moviendo la mano cual si de parsimoniosa tarántula se tratase y el antebrazo como el de un practicante de taichí. Y cuando finalmente escuché de sus manos esos vertiginosos ligados, el pizzicato Bartók y el acorde con los qe Brouwer cierra la obra, estuve por gritarle qe se casara conmigo, pero así, tan rodeado de intelectuales, me dio palo. Ricardo, capullo, qeremos un hijo tuyo...

Ahora, qe cuando llegó el descanso y vi la hora me acojoné un poco: las 23:00h. Y aún qedan Walton y Bach, de aqí no nos movemos hasta la hora de los zombis. En fin, volvimos a entrar y después de aqel Brouwer de la primera parte, un Walton no le iba a hacer sombra, por mucho qe fuesen las célebres "Cinco Bagatelas". Y así fue: Gallén nos ofreció unas bagatelas tremendamente ricas en matices, pero qe no pudieron levantar el ánimo, aún perdido en la sonata de Brouwer. Eso sólo lo podía hacer un Bach como el de la "Partita BWV 1004" qe venía a continuación... y así fue. Gallén se cuidó muy bien de no hacer la cagada de tocar sólo la Chacona final, como hace la mayoría de guitarristas o violinistas (¿qé tienen de malo las demás danzas, tíos?) y tocó la partita completa. Con un par de cojones. La pena es qe rozábamos las dos horas de concierto y se nos juntaban demasiadas notas ya. Pero vamos, un Bach muy en su línea. O, lo qe es lo mismo, en la línea de Gallén: Bach y nada más qe Bach. Eso sí, aderezado por el insufrible ruido del aire acondicionado de la sala.

El Teatro Cómico Principal de Córdoba no estaba tan lleno como el año pasado, pero aún así el público, fuera de sí (un bestia gritó algo así como "¡así se toca, cojones!"), le pidió con sus continuos aplausos no una sino dos propinas (¿qé pasa? ¿No habéis tenido bastante?): la primera sonaba linda, como a Pat Metheny y la segunda era el "Invierno Porteño" o la "Primavera Porteña" o algo así de Piazzolla.

Y aunqe de todos modos porteño sonaba, después de todo lo qe nos había hecho vibrar, a Gallén se le perdonaba todo aqella noche. Incluso qe tocase a Piazzolla.
-Trabas. julio'08
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